GUSTAVE FLAUBERT
Gustave Flaubert es una escritor francés nacido en 1822. Cronológicamente el tercero de los grandes novelistas del realismo francés, Gustave Flaubert fue el más exigente y perfeccionista de ellos en materia de objetividad y estilo.
Su primera gran novela publicada, y para muchos su obra maestra, es Madame Bovary (1857), cuya protagonista, una mujer mal casada que es víctima de sus propios sueños románticos, representa, a pesar de su propia mediocridad, toda la frustración que, según Flaubert, había producido el siglo XIX, siglo que él odiaba por identificarlo con la mezquindad y la estupidez que a su juicio caracterizaba a la burguesía.
La obra de Flaubert se caracteriza por su búsqueda de objetividad y su intento de desaparición como narrador dentro de la propia novela.
Flaubert fue considerado la cima del Realismo, como anteriormente has leído, se preocupó del estilo y la perfección formal: su documentación previa era ingente; su lenguaje, preciso (buscaba “la palabra exacta”, le mot juste); y sus correcciones y borradores, muy numerosos.
MADAME BOVARY
Madame Bovary se deja llevar por la idea que ella tiene del amor y a través del deseo de ascenso pretende subir en la sociedad.
Emma, la protagonista de esta novela, era una chica que siempre había vivido en el campo a causa de que su padre era labrador, por tanto, pertenecía a la clase media de la burguesía de aquella época.
Cuando su padre se rompió en pie y Charles, el médico, fue a su casa a curarle, Emma debía de pensar que él tenía una buena vida y se enamoró de él. A pesar de que Charles estaba casado con una mujer, él no la quería, y un año después de que ésta muriera, se casó con Emma.
Aquí podemos observar el ascenso de sociedad que Emma quería. Ella vivía en el campo, pero siempre había querido vivir en la ciudad y, a pesar de que su padre era un labrador de clase media y no vivían mal, a Emma no le parecía lo suficiente. Por eso se fijó en Charles y finjió enamorarse de él.
Después de que estos dos se casaran, se fueron a vivir a la ciudad, y entonces fue cuando Emma se dio cuenta de que Charles no era tal y como ella lo esperaba. Emma se había casado con Charles únicamente porque pensaba que tenía suficiente dinero como para vivir como una marquesa, pero cuando ve que no tiene todo el que ella quiere, comienza a odiarlo y a despreciarle.
Un día, invitan al matrimonio a La Vaubyessard, el palacio del marqués de Anvervilliers. El palacio era enorme y estaba lleno de lujos. Al verlo, Emma quería tener uno igual e intento aprovechar esos lujos los días que estuvo allí. Ahí es cuando se da cuenta de que su marido no le puede dar todos los lujos que ella quiere y necesita, por tanto, es ahí cuando podemos observar cómo crece su deseo de ascender en la sociedad.
Cuando volvieron del palacio, Charles se centró tanto en su trabajo que dejó de lado a su mujer. Por otro lado, la vida de Emma se convirtió en una rutina diaria. Se pasaba los días metida en casa fantaseando y pensando en el palacio en el que había estado y esperaba que la volvieran a invitar allí.
La protagonista, despreciaba la casa que ella tenía y la comparaba continuamente con el palacio. Su casa no era muy grande comparandola con el palacio, ni tenía todos esos lujos. Era una casa normal y corriente, pero no estaba mal.
Emma se pasaba los días en casa y a causa de eso, estaba demasiado pálida y delgada. Su marido,le recetó algunas medicinas, pero no obtuvieron resultado y por lo tanto, se vio obligado a llevarla a que la examinara un antiguo profesor suyo. Este les dijo que les convenía cambiar de aires, y al ver que Emma no se recuperaba, se mudaron a un pueblo de Neufchatel llamado Yonville-l’Abbaye. Cuando se mudaron Emma estaba embarazada.
En Yonville, a menudo solían cenar con los Homais, ya que el señor Homais era boticario y solían hablar bastante a causa de su oficio, e incluso a veces practicaban medicina. En esas cenas, Emma solía conversar con León Dupuis, un estudiante de derecho que vivía en una habitación de la casa de los Homais. Los dos desde el primer momento tenían bastantes cosas en común y los mismos gustos en referencia a la lectura. Fue así cómo se conocieron los dos y comenzaron a hablar.
Por otro lado, Charles estaba preocupado por los gastos que le había suponido la mudanza, entre ellos, la amueblación de la nueva casa y la pérdida de algunos objetos. Encima, Emma, se dedicaba a comprar un montón nuevos trajes, por tanto Charles veía que su economía se venía abajo y no sabía qué hacer.
Emma había querido comprar muebles lujosos nuevos, como los de La Vaubyessard. Pero su economía no llegaba para todo lo que ella quiso, a esar de que cambio bastanes cosas.
Tiempo después, tuvieron una hija a la que llamaron Berthe. Habían pensado demasiados nombres para la niña pero finalmente la llaman de ese modo, porque Emma lo había oído en Vaubyessard, y pensó que era un nombre perfecto ya que era digno de la alta sociedad. De todos modos, a Emma no le gustaba la idea de que el bebé fuera una niña, ella quería un niño porque decía que los hombres eran más libres que las mujeres y que podían valerse por sí mismos. Aquí podemos ver reflejado otro de los aspectos de la sociedad, las mujeres, en aquella época, no se valían por sí mismas y su única solución era casarse con un hombre adinerado. Esa es la causa por la que Emma quiera un niño, para que por lo menos pueda hacer las cosas él solo y sin tener que depender de nadie.
Este motivo causa una gran desilusión a Emma y lleva a su hija casa del carpintero para que la cuide su mujer. La casa del carpintero era pequeñita y ellos tampoco tenían demasiado dinero, pero a pesar de todo se quedan con la niña.
Como Charles se pasaba todo el día trabajando, Emma era la que se tenía que hacer cargo de las tareas domésticas. Aquí se ve reflejado un aspecto de la sociedad del siglo XIX. Mientras que el hombre se va a trabajar, la mujer se ve obligada a quedarse en casa haciendo las tareas domésticas.
Cada día Emma veía pasar a León por la ventana y se daba que cuenta de que su amor era imposible. Al mismo tiempo, León quería declararse a Emma, pero esta estaba casada, y ante esta situación del “querer ni no poder”, León decide marcharse a París para seguir con sus estudios de derecho.
Al ver la decisión tomada por León, Emma vuelve a caer en una depresión y se lleva a casa a su hija con el fin de animarse, pero ni eso la animó. Está tan desanimada y deprimida por la marcha de León, que comienza a cuestionar otra vez la razón por la que se ha casado con su marido y lo que hubiera pasado en el que caso de que se hubiera casado con otro hombre.
A causa de eso, empieza otra vez a comprarse vestidos y a leer libros que le resultaban demasiado aburridos. Como pasaba todo el día en casa, Emma comienza a palidecer y a encontrarse mal hasta el punto en el que su marido tiene que llevarla a su consulta. Entonces, llega a la consulta, Rodolphe Boulanger, un hombre que vivía en Huchette, con uno de sus criados que había enfermado. Emma se fijó en él, pero sobre todo en su riqueza. En este momento se ven reflejadas las ganas de ascender que tenía Emma, mezcladas con la depresión que le había producido León al huir, que le habían creado el arrepentimiento que sentía después de haberse casado con Charles.
El día de la feria, Rodolphe y Emma se volvieron a ver y se pasaron todo el día juntos charlando y paseando agarrados del brazo. A partir de aquel día, los dos amantes, se empiezan ver a menudo y Emma se escapa todas las noches para ir a verle. Ambos, sentían un amor tan grande que hasta Emma llegó a proponerle la opción de escapar juntos, y los dos aceptaron.
Sin embargo, Rodolphe, se fugó a solas y escribió a Emma una carta para hacérselo saber. A causa de la fuga de este, Emma volvió a caer en otra crisis nerviosa que la llevó a intentar suicidarse echandose por el tejado de su casa, por suerte, justo en el momento que iba a hacerlo, escuchó la llamada de su marido, y eso fue lo que la salvó.
Emma vivía en un mundo totalmente opuesto al que ella quería. Todos sus amantes huían y el único que estaba siempre a su lado era su marido, el cual le amaba e intentaba que esta se recuperara. Una vez más, Charles hizo todo lo posible para que su mujer su recuperara, y aunque esta evolucionó poco a poco, lo hizo favorablemente.
Charles llevó a Emma a Rouen, a la ópera, con el objetivo de que la salud y el aspecto de esta mejoraran. Pero para su sorpresa, allí se encontraron con León Dupuis, y aprovechando la ocasión, éste les invitó a pasar unos días allí para que pudieran disfrutar de otra función, aunque estos rechazaron. El matrimonio se dirigió a su hogar sin saber que estaban siendo perseguidos por León.
La mañana siguiente, después de que Charles abandonara su casa para ir a trabajar, León aparece allí y declara a Emma el amor que había sentido hacia ella desde el primer momento. Emma rechaza la petición de su amante, pero la acepta el siguiente día, después de haber ido a visitar la catedral y de haber dado un paseo en coche.
A partir de ese momento, Emma comienza a mentir a su marido diciéndole que tiene que ir a clases de piano, pero todo es una excusa para estar con León.
El tiempo que no estaba con León, Emma lo invertía en comprar todos caprichos que quería sin preocuparse por su economía. Había endeudado a su familia, pero no le importaba, vivía en su mundo, con sus propias preocupaciones, y precisamente no eran económicas.
Aquí se ve reflejada el ansia de riqueza que tanto desea. Sin preocuparse por todas las deudas que estaba creando, que por cierto, las tenía que pagar su marido, ella compraba todo lo que quería.
A medida que iba pasando el tiempo, poco a poco la gente se fue enterando de la relación de estos dos, aunque Charles no se había dado cuenta todavía. León veía que estaba bajo una grande presión, León veía que Emma iba demasiado deprisa hacia delante, pero cuanto más deprisa iba, a pero estaba yendo la relación. Al mismo tiempo, León no quería hacerse cargo ni tener nada que ver en la cantidad de dinero que Emma debía. Estas eran las causas por las que León, finalmente, tomó la decisión de no volver a ver a su amante.
Un día, el juez se presentó en casa de los Bovary con el fin de embargar todo lo que hiciera falta para conseguir las deudas que Emma había producido. Este fue el momento en el que Emma puso los pies en el suelo y se dió cuenta de lo que había hecho. Comenzó a acudir a gente que conocía para pedirles dinero, pero no obtuvo ninguna cantidad.
Finalmente, al ver todo lo que se le venía encima, Emma entró en la farmacia sin que, Homais, el boticario, la viera y robó uno de los botes de arsénico que había allí. Tras beberlo, murió, y dejo a Charles un montón de problemas y deudas que debía de solucionar.
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